¿Qué es y cómo fomentarlo?

Se refiere a la búsqueda continua de la mejora de nuestras capacidades, talentos y oportunidades para nuestro crecimiento como personas en distintas áreas de nuestra vida: relaciones con los demás, gestión emocional, aspiraciones en la vida, salud física y mental, etc . En definitiva, el crecimiento personal es la mejora como personas con el objetivo de nuestro propio bienestar. En este sentido es importante el desarrollo de la flexibilidad, de modo que la persona pueda estar abierta a nuevas experiencias y confíe en su potencial. Para el fomento de este crecimiento personal es necesario hacer un análisis de cuáles son nuestras mayores capacidades y cuáles son nuestras mayores debilidades con el objetivo de mejorar las debilidades y potencias las fortalezas. 

La sociedad en que vivimos hoy en día nos incita a la exigencia, a la mejora de nuestra vida pero desde la exigencia, el estrés, la realización de muchas tareas y responsabilidades, presionándonos y desembocando muchas veces en problemas psicológicos como la ansiedad, el estrés o la depresión.  Así pues, lejos de conseguir nuestro crecimiento personal, el efecto es el contrario. Para conseguir un crecimiento personal óptimo hemos de TENER LA PERCEPCIÓN de poder conseguir afrontar las responsabilidades y exigencias de nuestra vida cotidiana.

¿Cómo percibir que afrontamos los sucesos de nuestra vida?

En primer lugar, para percibir que afrontamos las tareas cotidianas, los problemas o las desavenencias, y consecuentemente hacerlo, evaluamos la situación objeto de afrontamiento y las consecuencias de la misma para después evaluar los propios recursos que consideramos que poseemos para la hacerla frente. Si el resultado de esta valoración es positivo, viendo la situación que queremos afrontar como un desafío o reto, se fomenta nuestro crecimiento personal. En cambio si percibimos que nuestros recursos no van a ser los adecuados para afrontar esa situación sentimos que estamos ante una amenaza o daño que mantenido en el tiempo puede producirnos síntomas de ansiedad o estrés.

La clave para percibir una situación como un reto y no como una amenaza es buscar los recursos adecuados a la solución de esa situación. Ejemplo, si en un trabajo nuevo es necesario que tengamos un nivel de excel que no tenemos para el desarrollo de sus funciones (no tenemos recursos adecuados) podemos apuntarnos a un curso de excel o reservar varias horas semanales a estudiar por nuestra cuenta. Si en cambio, nos dejamos llevar por este problema sin ponerle solución, nuestro afrontamiento de la situación no está siendo óptimo.

En este sentido, los autores Lazarus y Folkman, (2008) describen distintas estrategias de afrontamiento ante la solución de problemas:

-Confrontar: dar soluciones mediante acciones directas.

-Planificar: analizar sobre un problema y trazar varios planes de acción.

-Distanciamiento: apartarse del problema sin pensar en él.

-Autocontrol: manejar las respuestas emocionales.

-Aceptación de la responsabilidad: asumir que somos responsables de ciertas conductas y/o situaciones sin malestar asociado.

-Escape-evitación: esfuerzo cognitivo/conductual de una situación/problema.

-Reevaluación positiva: sacar el lado positivo de una situación negativa, en un principio.

-Búsqueda de apoyo social: acudir a la ayuda de otros para resolver el problema.

Todas las personas usamos unas u otras en función de la situación y del problema, así como de nuestra personalidad y experiencia previa. Para afrontar los retos de nuestro día, lo óptimo sería evaluar cuál es la mejor resolución con los recursos que tenemos.

 Propósitos de vida: 

El fomento de nuestro crecimiento personal no solo implica afrontar dificultades, sino que también consiste en tener unos objetivos de vida, dirigiéndonos hacia su realización. Los propósitos de vida son las expectativas personales, las metas que nos planteamos: tener hijos, montar un negocio, comprarse una casa, viajar 3 veces al año al extranjero, dejar de fumar, ser una persona altruista con los demás, etc. En este sentido, si los conseguimos percibimos éxito y bienestar, pero si no, hemos de saber enfocarlo para sentir bienestar emocional y no sentimiento de frustración o fracaso por su no consecución. ¿Cómo? en este sentido la terapia de aceptación y compromiso (Hayes y cols.1999) plantea que hemos de aceptar y experimentar nuestro dolor sin someterlo a juicio, además de comprometernos con la persecución de nuestros valores y objetivos. Un ejemplo de ello sería que si una persona se plantea montar un negocio pero no puede hacerlo porque no cuenta con la economía necesaria para ello, puede buscar formas de seguir haciéndolo o abandonar su meta, aceptando las consecuencias asociadas a cada una de las dos decisiones. En este sentido, la clave estaría en perseguir esos propósitos dando sentido a nuestras conductas, disfrutando de su persecución, sin centrarnos sólo en el resultado de haber montado el negocio, ya que no sólo depende de uno mismo, sino de circunstancias que escapan de nuestro control. Así pues, si no conseguimos esa meta podemos seguir persiguiéndola o no, aceptando los pros y contras de cada una de las 2 decisiones y siendo consecuentes con la decisión.

Disfrute, autoexploración y equilibrio:

Como he dicho al principio, la vida no solo es sacrificio, para conseguir un crecimiento personal es necesario disfrutar de lo que tenemos, disfrutar del AHORA. Una de las razones por las que existen tantos problemas de ansiedad y depresión en la sociedad actual es la constante preocupación por el futuro, por lo malo que pueda pasar, por aquello que no tenemos y no sabemos si vamos a tener algún día (propósitos de vida), de tal forma que nos mantenemos en un constante futuro negativo que no nos permite disfrutar del momento presente y de los pequeños placeres de la vida. En este sentido, conocernos bien es importante dado que saber lo que nos gusta, lo que nos hace felices, lo que no, lo que “necesitamos” para estar bien, así como aquello que nos hace daño es crucial para disfrutar.

Además, es importante tener presente que somos humanos, nos equivocamos, a veces pasamos por malos momentos que nos hacen sentirnos vulnerables y tomar decisiones equivocadas, pero hemos de saber que podemos cambiar y aprender de los errores, lo propio es encontrar un equilibrio entre conseguir aquello que queremos y disfrutar de lo que tenemos.